Con los disfraces contribuimos al
desarrollo de los niños, fomentamos su creatividad, su imaginación… y la empatía,
es más fácil entender y comprender los sentimientos de los demás, cuando somos
capaces de ponernos en la situación del otro, y a esto nos ayudan los
disfraces. El niño disfruta creando situaciones y personajes para jugar.
El disfraz también puede
ayudarnos a descubrir cómo percibe el niño a los adultos que conviven con él.
Observemos cuando el niño se disfraza de “papá” o “mamá”, como tiende a
reproducir los comportamientos observados en sus progenitores sobre sus muñecos
o sus amigos. Si los analizamos, nos puede ayudar a saber cómo percibe el
niño a sus padres, y como tiene de integradas determinadas conductas 
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